sábado, enero 11, 2020

DISPUESTOS A HACER CRECER NUESTRA HISTORIA COMÚN


Estimado Sr. Subsecretario para América Latina y el Caribe de la Cancillería Argentina
Estimado Sr. Director de Centroamérica, Caribe y México
Excelencias
Distinguidos invitados
Queridos amigos
Les damos la bienvenida a la Embajada de la República de Cuba, cuyo pueblo acaba de celebrar con orgullo y profunda alegría su Día Nacional, el 1 de enero, fecha en que se cumple el 61 aniversario del triunfo de la Revolución.
El orgullo y la alegría a que he hecho mención no son formalidades.
Sobrevivir a la guerra que se nos hace, derrotar los planes de derrocamiento del orden constitucional adoptado libremente por los cubanos, arrancarle todos los días una piedra al injusto y criminal bloqueo con que se nos pretende rendir por hambre, enfermedades y, ahora de nuevo, por parálisis energética; y encima de todo, llevar adelante nuestro propios planes y sueños, cumplir los objetivos de desarrollo sostenible de Naciones Unidas, avanzar en el perfeccionamiento institucional y democrático del estado socialista, con justicia y dignidad para todos, y por el bien y la prosperidad de todos, es, a todas luches, una epopeya victoriosa que bien merece festejar.
Por eso los hemos invitado y acogido hoy en Buenos aires, capital de la Argentina, una de las repúblicas que abrió el camino independentista de los pueblos de Nuestra América.
La Argentina a la que sirvió José Martí como su cónsul en Nueva York, y a la que defendió en aquella Conferencia Monetaria de las Américas, en la que el naciente imperio del Norte, pretendió temprano imponer a todos su lógica financiera depredadora y colonizante.
La Argentina que los educadores cubanos apoyaron en la reforma de las universidades, frente al dogmatismo y el escolasticismo de la época, y que años después, en 1961, envió sus alfabetizadores a la Isla.
La Argentina donde nació el Che Guevara, que vio con simpatías renovadas los esfuerzos de los cubanos por labrarse un camino propio; que acogió en cuatro oportunidades a Fidel Castro y luego lo despidió de manera inolvidable.
La Argentina cercenada y violentada por el terrorismo de Estado, que no vaciló en acompañar solidariamente nuestros reclamos por recuperar la soberanía sobre el territorio ocupado por la base naval de Guantánamo, suprimir el bloqueo, recuperar los restos del Che y sus compañeros en Bolivia y luego, los de nuestros dos diplomáticos secuestrados y desaparecidos.
La misma Argentina a la que jamás ha faltado ni faltará el apoyo cubano para recuperar su soberanía sobre las islas Malvinas.
La Argentina de los poetas y cantores que fundaron Casa de las Américas; de los artistas y arquitectos que dejaron huellas perennes en nuestras calles; de los deportistas que nos han llevado y traído la pasión por el fútbol y el beisbol; de los periodistas que fundaron Prensa Latina y reportaron nuestras luchas, tristezas y alegrías; de los empresarios que creyeron y creen en el comercio sin fronteras ni sanciones, en la economía solidaria y en la cooperación entre hermanos, y con los cuales asumimos compromisos que siempre honraremos, por muy adversas que sean las circunstancias.
En fin, la Argentina que envía a Cuba todos los años a decenas de miles de turistas y que ha acogido a miles de ciudadanos cubanos que han creado familias binacionales; con la que tenemos más cosas en común que diferencias, y que, como Cuba, prefiere creer en la unidad de la diversidad.
Como expresó nuestro Presidente Miguel Díaz-Canel hace un mes al hablarles en el Aula Magna de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad bonaerense, “no hay fuerza en el mundo que pueda separar a argentinos y cubanos”.
Somos actores regionales activos en la defensa de la paz, el multilateralismo y la integración latinoamericana y caribeña, frente a sus poderosos adversarios.
Sabemos que juntos podemos construir y consolidar nuestros propios consensos, limar asperezas y restaurar la confianza donde se haya perdido en Nuestra América, ayudando a superar diferencias y a centrarnos en lo que nos une.
El equipo que hoy se incorpora a la Embajada viene imbuido de ese espíritu, comprometido con dar continuidad a la labor de todos sus predecesores, incluidos aquellos que despedimos y que sirvieron bien y con amor.
Unos y otros sabemos que siempre encontraremos aquí corazones y brazos apasionados y receptivos, como solo habitan en el Río de la Plata, dispuestos a hacer crecer nuestra historia común de gratitudes.
Por todo eso les propongo brindar ahora como mismo hicimos con nuestras familias la noche de año nuevo:
¡Viva Cuba libre!

PALABRAS DEL EMBAJADOR DE CUBA, EXCMO. SR. PEDRO P. PRADA, EN RECEPCIÓN POR EL DÍA NACIONAL DE CUBA
Embajada de Cuba en Argentina, 10 de enero de 2020

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