
El desafío de este exordio está en que no poseo una formación desde las ciencias de la comunicación –el periodismo en este caso- en lo que el autor ha sido un maestro, incluso con varios premios nacionales. Pero como lector insaciable que soy, si me atrevo a vaticinar que los que lean estas páginas, sobre todo aquellos que tienen una conexión especial con Cuba, difícilmente puedan evitar caer subyugados ante el interés que desde las primeras páginas despierta este libro. Asimismo, como historiador, puedo calibrar el aporte de estas Crónicas para los que en algún momento se adentren en la compleja pero imprescindible tarea de historiar en profundidad los duros, pero honorables años del Período Especial; una deuda gigantesca aun no saldada.