Imagen: Guadalupe Lombardo |
Imagen: Guadalupe Lombardo |
Pablo Milanés ha muerto. Deja atrás una obra monumental de versos y música con la que contribuyó a construir la banda sonora de nuestro tiempo en la que no caben odios ni extrañamientos, en la que el amor escaló lo más alto con su declaración a Yolanda, y que en lo raigal, algunos quisieran no existiera, o preferirían sepultar u olvidar. El fue el que escribió, para hacerse imprescindible
P R O G R A M A
Bienvenida
Yo soy el punto cubano – obra
original de Celina González, en arreglo de David Blanco – 6.32'
Palabras del Embajador, Excmo. Sr. Pedro P. Prada – 8.30'
Suite para dos pianos – obra
original del Maestro Frank Fernández (grabada en vivo en el teatro Heredia,
Santiago de Cuba):
1. Bolero
– 4.00'
2. Vals
Joropo – 2.31'
3. Conga
del mediodía – 3.02'
4. Habanera
– 4.14'
5. Zapateo por derecho – 7.03'
Celina González (1929 - 2015): cantante y compositora en cuya obra destacan las raíces campesinas y la influencia de religiones africanas. Es considerada la reina del punto cubano. David Blanco (1980): Cantante, compositor y trompetista; de los más talentosos músicos jóvenes cubanos en la categoría de pop-rock, merecedor del premio Cubadisco. ha actuado en varios países de América Latina y el Caribe, en EE.UU., Canadá, Europa y África. Frank Fernández (1944):
personalidad cimera de la pianística cubana y latinoamericana, formado en el
conservatorio Tchaikovski, de Moscú. Es reconocido por el público y la crítica
de 43 países como un valor de la música mundial por su trayectoria artística
como intérprete de casi todos los géneros clásicos y populares, sus aportes a
la pedagogía del piano en Cuba, sus composiciones, orquestaciones,
investigaciones, producciones discográficas y su trabajo de promotor cultural.
El presbítero Félix Varela, que empeñó su vida al servicio de Dios en hacer pensar como pueblo a los cubanos y lograr autonomía para la Isla, fue forzado a abandonarla por la Corona y el Clero, para entonces la misma cosa. Pudo ser santo por haber hecho el milagro de crear nuestra identidad, pero en los reinos divinos, para el pensamiento herético las cosas van despacio.
José María Heredia, el poeta del Himno del Desterrado y la Oda al Niágara, se vio forzado a salir de Cuba por sus ideas políticas, y Juan Clemente Zenea corrió peor destino, fusilado por el gobierno colonial en el foso de los laureles de la Fortaleza de San Carlos de la Cabaña. Ese también fue la suerte de Pedro Perucho Figueredo, músico y poeta, al que debemos La Bayamesa, hoy Himno Nacional.
No entender a un país, despreciar su historia y cultura, querer armar y financiar desde el extranjero a una oposición que persigue construir otro país dócil, que reemplace al real, es un error recurrente de la política exterior de Estados Unidos con respecto a Cuba y, en particular, es un baldío pero costoso afán de las mafias cubanoamericanas de la Florida y de sus mercenarios en la isla. El nuevo episodio, condenado al fracaso, es apropiarse de la Virgen María de la Caridad del Cobre, Patrona de Cuba, erigida por el Papa Benedicto XV en 1916 a instancias de los veteranos mambises libertadores y coronada como tal por Juan Pablo II en 1998, ante Fidel Castro y en el apogeo de la revolución liberadora.