PALABRAS DEL EMBAJADOR DE CUBA EN ARGENTINA, PEDRO P. PRADA, EN EL ACTO POLITICO-CULTURAL Y DIPLOMATICO CON MOTIVO DEL DIA DE LA CULTURA CUBANA, OCASION EN QUE SE DESPIDIO DE LOS ARGENTINOS AL TERMINO DE SU MISIÓN. BUENOS AIRES, 22 DE OCTUBRE DE 2025
Queridos amigos:
Celebrar el primer canto del Himno Nacional de Cuba, apenas diez días
después del grito de independencia, tras el primer victorioso combate, y
conmemorarlo como el Día de la Cultura Cubana, parecerían herejías en un mundo
donde lo que se celebra es el odio, el desamor, la deslealtad a la Patria y al
prójimo.
Pero en Cuba, como en 1868, la poesía, la belleza, la bondad, la
sinceridad y el valor, siguen siendo para los cubanos las “claves de la paz
pública, la elevación espiritual y la grandeza patria”.
Cantarle a la patria para que nos contemple orgullosa por combatir
contra todas las cadenas y oprobios, dispuestos a arriesgarlo todo, hasta la
vida, sigue siendo, cada vez que lo hacemos, una reivindicación del derecho a
la redención humana, para poder alcanzar aquella tétrada que José Martí
sintetizó en su lapidario ensayo Maestros ambulantes, recordado por
Silvio Rodríguez en cada uno de los conciertos de su última gira: cultos,
libres, prósperos, buenos.
Nos reunimos hoy en un muy complejo escenario. Mientras en Cuba el
bloqueo, la crisis y los problemas acumulados arrecian, y países hermanos
enfrentan las secuelas del más cruel neoliberalismo, en el Caribe suenan los tambores
de la guerra con la que el decadente imperio pretende salvarse, pisoteando la
Carta de la ONU, el Tratado de No proliferación nuclear, el Tratado de
Tlatelolco y la Proclama de América Latina y el Caribe como Zona de Paz.
Puesto que en las últimas semanas los gobernantes de Estados Unidos han
mostrado con suficiente agresividad, mendaces cartas a gobiernos y obscenos
condicionamientos su visión neocolonial sobre Cuba y todos nosotros, digo hoy que
ya no hay más espacios para exclusiones, humillaciones, ni posiciones
intermedias. Es Cuba, o el imperio. Es Venezuela, o el imperio. Es Argentina, o
el imperio. Y, por lo que se escucha en los últimos días, son también Brasil, Colombia
y México, o el imperio.
En resumen, ¡es Nuestra América, o la otra, imperial!
Además, aunque estemos lejos, para ser leales al Che, no podemos ser
ajenos al dolor humano donde quiera que se sufra: ¡es Gaza y toda Palestina
libre, o son el imperio cómplice y su gendarme genocida!
Quienes nos demostraron que solo unidos podemos trabajar, luchar y vencer
a “poderosos adversarios dentro y fuera del ámbito nacional”, nos demandan hoy
una unidad sin concesiones, que apueste por un modelo de sociedad superior, más
democrática, más humana, más justa, más solidaria, en la que libertad, los derechos
y la prosperidad vayan de la mano para todos, sin exclusiones, ni concesiones
humillantes.
Mirémonos. Mírense entre ustedes, nuestros queridos amigos, tan diversos
en fe, ideas y sueños, todos con nuestros respectivos orgullos, diferencias,
insatisfacciones y problemas, pero unidos aquí a Cuba, como al sueño de una
América Latina y un Caribe integrados, plurales, democráticos, independientes,
prósperos y en paz.
Recién hace dos meses comenzamos las actividades por el año del
Centenario de Fidel. Su visión de la revolución y de la vida de los
revolucionarios es una brújula que guiará siempre a los cubanos. Su vida
ejemplar, como la de la generación que lo acompañó en la lucha revolucionaria,
ilumina nuestros días.
Quienes cumplieron el programa de la revolución, que jamás nos
defraudaron y fueron absueltos por la historia, reciben el permanente homenaje
de nuestro pueblo, que hoy sufre y resiste el bloqueo y la guerra frenética del
mayor de los imperios, en el que no se puede no confiar “ni tantito así”, como
enseñó el Che.
Fidel también nos enseñó que “¡El honor no se negocia, la patria no se
negocia, la dignidad no se negocia, la independencia, la soberanía, la
historia, la gloria no se negocia!” Esa semilla se dispersó y germinó no solo
en nosotros, en Cuba, sino por toda Nuestra América y por el mundo. La
compañera Cristina es un ejemplo de ello, por lo cual tendrá siempre toda
nuestra solidaridad.
Con esta necesaria invocación a la cultura y al derecho a la defensa del
agredido, nos despedimos hoy de Argentina, tras cinco años y diez meses de trabajo.
Se ha completado un ciclo y empieza otro en nuestra vida de cubanos y
revolucionarios.
Mantuvimos, fortalecimos y ampliamos los lazos políticos, económicos, culturales,
de solidaridad y cooperación entre Cuba y Argentina. Completamos un denso
entramado de instrumentos jurídicos bilaterales que dan seguridad,
previsibilidad, amparan y garantizan todo lo que se hace y se hará en el
futuro.
Celebramos el 50 aniversario del restablecimiento de relaciones
diplomáticas y expandimos vínculos con representantes de todo el espectro
político argentino sobre la base del respeto mutuo. Con muchas de esas fuerzas
y líderes, la relación es realmente entrañable, histórica, solidaria y
camaraderil.
Agradecemos la combativa lealtad y compañía del Movimiento Argentino de
Solidaridad con Cuba y sus generosas donaciones, en particular, su iniciativa
de una campaña mundial para adquirir millones de jeringuillas negadas a Cuba durante
la pandemia. Destacamos a los jóvenes que comienzan a integrarlo, y a colectivos
como Mujeres con Cuba, expresión de la poderosa fuerza que representan las
argentinas, donde quiera que estén.
Jamás les fallaremos, como jamás dejaremos de apoyar el legítimo derecho
argentino a ejercer plena soberanía sobre las islas Malvinas, las Georgias del
Sur, las Sandwich del Sur y los espacios marítimos correspondientes. Esta
posición constituye un principio innegociable de nuestra política exterior.
Durante el año que duró la Presidencia Protempore de la CELAC,
delegaciones cubanas de diferente nivel participaron en 72 reuniones
organizadas por la Argentina. Nuestro Presidente encabezó la que asistió a la VII
Cumbre de Jefes de Estado y Gobierno en enero de 2023, y sostuvo encuentros con
diversos sectores y con nuestros compatriotas.
Armamos un ambicioso programa de cooperación agroalimentaria que, por
medio del comercio, la colaboración y las inversiones, constituiría el primer
caso en la historia de exportación al mundo del exitoso modelo argentino para
producir alimentos. Las circunstancias actuales no propician el avance deseado,
pero la forma en que se concibió y sus garantías, le auguran un futuro
promisorio.
Trabajamos en las complejas condiciones de la pandemia y ofrecimos
médicos y vacunas al pueblo argentino cuando pocos sabían enfrentar la covid-19.
Permanecieron el Centro Oftalmológico Ernesto Che Guevara en Córdoba y el
programa de alfabetización Yo sí puedo, especialmente en Tierra del
Fuego.
Aunamos esfuerzos con los orgullosos profesionales “cubanos” nacidos en
Argentina, que agrupados en AAGraCuba, son una fuerza de honesto servicio
patriótico y movilizadores de solidaridad.
Trabajamos para honrar los compromisos asumidos con nuestros socios y defendimos
el comercio bilateral y el turismo, incluso en los últimos años, cuando el
bloqueo de Estados Unidos y la injusta designación de Cuba como patrocinador
del terrorismo se expresaron aquí con toda su fuerza extraterritorial, al
cancelar vuelos de Aerolíneas Argentinas a La Habana y negar la compra de
combustible a Cubana de Aviación, entre otros actos.
Hemos contado con el voto argentino en apoyo a la Resolución de las
Naciones Unidas contra el bloqueo en cada uno de estos años. No es un mérito
nuestro, sino un acto soberano, lícito y digno de los argentinos. Pero ese voto
habrá que defenderlo hoy y siempre.
Nuestra capital fue ciudad invitada de honor de la Feria del Libro de
Buenos Aires, una embajada cultural de más de 50 escritores, editores y
artistas desplegó actividades a lo largo de un mes en el país, y otros tantos se
han presentado en la Argentina.
De este lado, decenas de artistas e intelectuales argentinos coparon
escenarios, cines, salas de conferencias y de exposiciones, stands de librerías
y plazas de la isla con su arte y conocimientos todos estos años. Y el capítulo
argentino de la Red de Artistas e Intelectuales en Defensa de la Humanidad se
ratificó como uno de los más activos en aportar a la batalla cultural y las
luchas comunes por un mundo de paz, sin fascismos, genocidios ni bloqueos.
Impulsamos numerosos proyectos científicos, incluidos algunos de gran
complejidad tecnológica y relevancia para el desarrollo de ambos países,
algunos de los cuales merecieron, por su alcance, el respaldo financiero de las
Naciones Unidas. Y apoyamos en la medida de nuestras posibilidades a la red
nacional de museos que preservan el legado del Che Guevara, cuya obra y legado
pertenecen a la Memoria del Mundo de la UNESCO.
Fortalecimos lazos con los cubanos residentes en Argentina. Su presencia
en nuestras actividades, junto con otros representantes de la solidaridad
argentina, y su participación en numerosos eventos en Cuba y en los procesos de
formación de leyes cubanas como el Código de las Familias, la Ley de Emigración
y la Ley de Ciudadanía, muestran nuestro compromiso de hacer irreversible la
relación entre la Nación y su emigración.
Un especial reconocimiento tendremos siempre para la Unión de Cubanos
Residentes, la URCA, que destacó por ser un activo representante de lo más
patriótico de esta colectividad.
Como ven, parece mucho, pero no es todo, y es nada en comparación con lo
que falta por hacer.
Les pido brinden el mismo apoyo al Embajador Jorge Martí, quien será el
próximo Jefe de Misión, en calidad de Encargado de Negocios, y a todo el equipo
de la Embajada. Ellos, han sido formidables compañeros de viaje y ejemplares
cubanos, y darán continuidad a nuestra labor en muy difíciles circunstancias.
Volvemos en unas horas a la Patria, al calor, a los apagones, a los
sueños, al barrio y al trabajo, a la familia y a los amigos, a la belleza de
crear, a la rabia ante lo mal hecho y al coraje de defender lo justo.
Magda y yo nos despedimos de ustedes como nos enseñó José Martí: con la
tristeza de los que se despiden antes de un nuevo combate, y el placer profundo
de haber hallado almas soberanas, piadosas, sinceras, erguidas, amigas. Nuestro
honor más grande es haberles parecido útiles y buenos.
¡Viva la amistad argentino-cubana!
¡Hasta la victoria, siempre!

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